06 Yacimientos

Yacimientos

Maqueta de Cancho Roano.

Los yacimientos más importantes que se podrían considerar tartésicos son:

El yacimiento de Cancho Roano, situado en Zalamea de la Serena (Badajoz), aún constituye una incógnita: ¿palacio, mercado, lugar de culto, santuario funerario? ¿o por el contrario era un gran complejo que cumplía diferentes funciones?

Su estructura evidencia la influencia oriental sobre Tartessos: patio delantero con torres en las alas de tipo migdal, escalera lateral, sala transversal, habitaciones con cámara y antecámara, espacio central, almacenes, segunda planta destinada a almacén y vivienda, trazado geométrico, uso de adobe, pseudoortostatos y, muy probablemente, cubierta aterrazada. Estas fórmulas arquitectónicas apuntan a la zona norsiria y, quizás, de Fenicia septentrional más que a Mesopotamia, Siria meridional o Canaán, pues parecen derivar de los palacios norsirios de inicios del I milenio, cuyo elemento más característico es el bît-hilani o pórtico de columnas abierto a un salón del trono con su eje longitudinal paralelo a la fachada, pudiendo considerarse origen de la apadana persa y del iwan de la arquitectura sasánida y árabe.

En cuanto al yacimiento de Tejada La Vieja situado en el municipio onubense de Escacena del Campo, se trata de una ciudad habitada entre los siglos VIII y IV (a. C.) en la ruta que llevaría los minerales obtenidos en las minas próximas a Riotinto a los puertos que se encontrarían en la entonces muy próxima desembocadura del Guadalquivir, en el lago conocido por los romanos como Ligustino que ahora ocupan las marismas. Se conserva sorprendemente bien el perímetro amurallado y las estructuras de las viviendas.

A pesar de que hay numerosos restos arqueológicos en el sur de España, como el tesoro del Carambolo, que se consideran pertenecientes a la cultura tartésica, la ciudad de Tartessos aún no ha sido hallada. Su posible emplazamiento ha sido objeto de estudio por el arqueólogo e hispanista alemán Adolf Schulten (18701960), que murió sin ver cumplido su sueño de encontrar la ciudad. Su teoría sobre la ciudad de Tartessos fue muy polémica y muchos la tacharon de fantasiosa. Creyó que la ciudad podría estar en el coto de Doñana, siendo avalada esta tesis por el hallazgo de la Estela Tartésica de Villamanrique, ocurrido el 22 de marzo de 1978 en el paraje denominado Chillas (situado en Villamanrique de la Condesa, Sevilla, una localidad limítrofe con el Parque Nacional de Doñana) por dos de sus vecinos (D. Manuel Zurita Chacón y D. Manuel Carrasco Díaz). Esta inscripción arqueológica en piedra única, del s. VI a. C., que nos documenta sobre la escritura indígena, se conserva en el Museo Arqueológico Provincial de Sevilla.

Siguiendo la hipótesis de Doñana, los investigadores del CSIC Sebastián Celestino y Juan Villarías Robles, el profesor de la Universidad de Huelva Antonio Rodríguez y el historiador Ángel León hicieron desde el verano de 2005 hasta el de 2008 una campaña geofísica, superficial y de fotografía aérea en la zona de la Marisma de Hinojos, donde fotografías satelitales y muestras del subsuelo sugieren que podrían haber restos antrópicos, desconociéndose por el momento su datación.[6] [7] [8] Durante la campaña de 2009 parece que se han iniciado los primeros sondeos arqueológicos, sin que por el momento se hayan publicado resultados de los mismos.

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