La Ruta de la Seda de Kirguistán

LA GRAN RUTA DE LA SEDA

La Ruta de la Seda de Kirguistán  

  • La Ruta de la Seda, el camino antiguo de la civilización
  • Apareció como ruta comercial en el siglo 3 A.C.C. y existió hasta el siglo 16.
  • El sitio más extendido de la Ruta de la Seda pasó a traves de los territorios de Asia Central, incluyendo Kirgizstan y Uzbekistan.  
  • Las ciudades antiguas, que estaban situadas a lo largo de la Ruta de la Seda vieron muchas guerras devastadoras, destrucciónes, fuegos grandes, hambre y mortalidad alta.
  • Algunas de esas ciudades se han hundido en el oblivión, dejando ruinas cubiertas por leyendas a los descendientes, otros ardido en fuego más que una vez, fallecido y restablecido otra vez para sorprender el mundo con su riquesa, cupolos azules, ornamentos de terracotta de mausoleos y mezquitas.
  • La Ruta de la Seda, uno de los logros más significativos de la historia de civilización mundial. 

La Ruta de la Seda

China y sus enemigos occidentales

Se cuenta que el Emperador Wu de la Dinastía Han decidió en 138 a. C. fraguar alianzas con los reinos del oeste y del noroeste, enemigos de las tribus Xiang-Nu, ya que sufrían una serie de invasiones cada vez más frecuentes, más violentas y menos contenibles,  protagonizadas por una serie de tribus nómadas situadas al noroeste de sus fronteras (los Hunos). Tribus cuya superioridad militar era una consecuencia directa del hábil manejo de una caballería fuerte, esbelta y ligera, más apta para la guerra que la china, cuyos caballos eran absolutamente inadecuados para toda actividad que exigiera rapidez de movimientos: y que  por tal motivo, encomendó al General Zhang Qian esta misión, otorgándole cien de sus mejores guerreros, y presentes de incalculable valor para sellar esta alianza militar y política. Trece años después, habiendo sido hostigado durante diez años por los Hunos, el General Zhang Qian regresa a la Corte Imperial Han con sólo un miembro de la partida. Aunque no había logrado establecer ni una sola de las alianzas militares de su misión, el General Zhang informó a la corte, de la existencia de treinta y seis reinos, verdaderas potencias comerciales, en las fronteras occidentales de China. En realidad, cuando el emperador Wu Di estuvo cautivo consiguió mucha información de las tribus de Asia Central y países como el Nag-Si (Persia), Tiaozhi (Caldea) y Li- Qian (el Imperio Romano). En el año 126, volvió a la capital china Chang’an  y en el 129 lanzó una ofensiva contra los hunos y se establecieron contactos entre la dinastía Han y los países de la región. Así, el General Zhang contó de los magníficos caballos de las llanuras del Valle de Ferghana en Asia Central (hoy Kirguizistán, Uzbekistán y Tayikistán), mucho más fuertes y veloces que los caballos chinos, con los que la caballería del Imperio Han podría enfrentar a los Hunos en mejores condiciones. 

Posteriormente, las misiones diplomáticas y comerciales con los reinos del Valle de Ferghana no lograron garantizar la seguridad ni afianzar el comercio, por lo que China preparó una invasión a gran escala, aunque fue en la segunda embestida en el año 102 a. C. que China logró conquistar todas las tierras entre sus propias fronteras y los Reinos del Valle de Ferghana. Así los chinos no sólo consiguieron asegurarse la importación de los famosos caballos de las estepas, sino que consiguieron establecer sus propios productos en los mercados de estos reinos. Además, el emperador Zhang Qian obtuvo información sobre Roma y se encontraron en algunos relatos como la “historia de los Han” de Hou Hanshu, los de Sima Qian y Ban Gu y documentos enviados al emperador Wu Di.

 

Paso Torugart

Roma y “La Seda”

Cincuenta años más tarde, cuando Marco Licinio Craso cruzó el Eufrates para conquistar Parthia en el año 53 a. C., se asombró al ver un brillante, suave y maravilloso nuevo tejido. El emperador Wu Di envió una delegación al rey Mitrídates II en el año 110 a.C y fue cuando se inició la ruta de la seda. Unas décadas más tarde, las más acaudaladas familias de Roma, estaban maravillados de vestirse con el más preciado tejido: la seda.

Por la Ruta de la Seda no circulaban solamente mercaderes con bienes de todos los reinos, sino también asaltadores, ladrones y pilluelos, por lo que los caminos no eran totalmente seguros. Así, lo peor que les podía pasar, era que por aquellos desfiladeros y glaciares, se despeñara un camello; perdieran al animal y a su preciada carga, y además su estiércol, que utilizaban como combustible. Y aún era peor, si el camello perdido transportaba comestibles. Casi en el 80 % de la Ruta, no hay árboles; sólo hielo, nieve y glaciares. Algunas caravanas no llegaron nunca a su destino. Unas eran asaltadas por bandas feroces de asesinos, que para hacerse con las mercancías, no dudaban en matar, y otras veces, morían los caravaneros víctimas de accidentes o enfermedades. En cada localidad que paraban para descansar, debían proveerse de comida para un mes, por lo menos. No es de extrañar, que Plinio el Viejo dijese que la seda china era muy cara (“gastos inmensos”).

Budismo

Pero junto a mercaderes y matones, la Ruta de la Seda también fue una vía donde el Budismo se extendió por toda Asia. Misioneros budistas de la India llevaron la luz de las enseñanzas del Buda desde la India a Taxila, de Taxila al Tíbet, del Tibet a Dunhuang, donde penetró en China. Los conocimientos más avanzados de la época, propios de las Universidades Budistas de Nalanda, Vikramasila, Odantapuri, Vilabhi y Ratnagiri, entre otras, circularon también de un reino a otro junto con los peregrinos, monjes, maestros y discípulos que viajaban en busca de conocimientos o a llevar sabiduría a los monasterios del Tibet, de Dunghuang o al complejo de Monasterios en las Grutas de Mogao, en China. También, monjes de todos los reinos iban de peregrinaje a la India en misiones para encontrar manuscritos y textos budistas originales para traducirlos a las lenguas vernaculares de sus propias regiones y traer conocimientos nuevos en los campos de la filosofía budista, la medicina o la astronomía.

Islam

Más tarde, con el apogeo del Islam bajo la Dinastía Omeya(661-750), que quería controlar las más importantes líneas comerciales a China, tomó la mitad occidental de la Ruta de la Seda, y esta se vio interrumpida, ahogando el comercio de otras naciones con precios elevados y altas tasas. Este fue el principio del fin.

El aspecto más importante del entramado comercial de esta ruta es el papel de intermediarios que ejercían los comerciantes islámicos. Éstos, conscientes de los beneficios económicos que dejaba este trasiego comercial, no permitieron la entrada de comerciantes europeos o asiáticos en la ruta, convirtiéndose en los elementos que hacían funcionar el sistema. Las caravanas, procedentes de Siria y Mesopotamia, cruzaban todo el continente asiático para adquirir -a bajo precio- los productos que después venderían -a precios desorbitados- a los comerciantes o intermediarios europeos, para ello, las caravanas hacían uso de una red de albergues llamados caravansarayspara pernoctar, protegerse y proveerse.

Para el mundo islámico, la Ruta supuso una excelente fuente de ingresos que se convirtió en la base de su economía. Para Europa, una sangría económica irrenunciable (los productos eran insustituibles). 

Tres ramales

En el destino histórico de la República de Kirguistán, permanecerá siempre unido al gran papel desempeñado por la Gran Ruta de la Seda durante siglos. Con su ventajosa situación geográfica en las rutas comerciales y la posibilidad de beneficiarse de logros culturales de Oriente y Occidente, la República de Kirguistán se convirtió en un puente que conecta el Este y el Oeste.

Con China tiene varias de las puertas de acceso a la región de Xinjiang-Uigur, pues Kirguizistán acoge al menos tres de las variantes de la Ruta de la Seda, y en particular la del paso de Torugart.

En su territorio se encuentran tres ramales, que eran recorridos por las caravanas,  a través de las altas montañas del Tien Shan y del Pamir. Unos 15 siglos de historia conectado los caminos entre Oriente y Occidente. Una característica intrínseca de la Ruta, es su continuo cambio a través de los tiempos, pero en la zona perteneciente a Kirguistán, siempre se ha mantenido constante, lo cual convierte a la nación en el guardián de los antiguos pasos de montaña que transitaban las caravanas.

Además de los atractivos naturales, la República de Kirguistán es rica en monumentos históricos y culturales vinculados a la Gran Ruta, lugares de intercambio de mercancías, zonas de descanso, lugares de culto, etc.

La Gran Ruta de la Seda dio lugar no sólo al comercio sino también, a lo largo de los siglos, contribuyo al intercambio activo de los valores espirituales del pueblo de Kirguistán con los pueblos de otros países.

Este fenómeno que  duró hasta el siglo XVI, supo sobreponerse a guerras devastadoras,  destrucción,  incendios,  hambre y enfermedades.

….oOo….

~ por albherto en julio 8, 2011.

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