Detectives de ficción

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Detectives de ficción

 

Samuel Spade “El halcón maltés” y Miss Marple

Agosto 2011

“Samuel Spade tenía larga y huesuda la quijada inferior, y la barbilla era una V protuberante bajo la V más flexible de la boca. Las aletas de la nariz retrocedían en curva para formar una V más pequeña. Los ojos, horizontales, eran de un gris amarillento. El tema de la V lo recogía la abultada sobreceja que destacaba en medio de un doble pliegue por encima de la nariz ganchuda, y el pelo, castaño claro, arrancaba de sienes altas y aplastadas para terminar en un pico sobre la frente. Spade tenía el simpático aspecto de un Satanás rubio.”

Así comienza El halcón maltés, de Dashiell Hammett, el autor más innovador del moderno género policíaco, cuyo secreto reside en su método narrativo y en la estrecha unión del romanticismo de los temas y el realismo de los caracteres de sus personajes. El protagonista de sus novelas es el detective privado Sam Spade, un personaje de ficción que se nos antoja real y próximo. Algo parecido a lo que sucede con el célebre Sherlock Holmes, en el que la autenticidad del escritor y la ficción de su personaje llaman a la confusión. Holmes tiene una vida tan propia como la que tuvo su creador. Y para dotar de mayor verosimilitud a Sam Spade ha sido Humphrey Bogart quien le puso rostro en el cine, lo que automáticamente dio al detective una mirada propia, un estilo propio, ¡cómo enciende el cigarrillo Sam/Humphrey!, una personalidad y un alma auténticas.

En la década de los sesenta, el joven escritor francés Jean-Patrick Manchette logró publicar sus novelas en la Série Noire, dirigida durante largos años por Marcel Duhamel para la editorial Gallimard, sin duda una de las más prestigiosas colecciones de literatura policíaca del mundo. Manchette se había revelado como un creador de originales tramas y estaba bien dotado para desarrollar climas de suspense, además era un narrador eficaz de acciones violentas Por si eso fuera poco, en una de sus novelas, Un montón de huesos, nos regala el personaje del investigador privado Eugène Tarpon, un ex gendarme agresivo y sarcástico que abandonó el cuerpo por razones de conciencia tras matar a un hombre.

Lew Harper (Paul Newman)

Iris Deveraux (Jeanne Woodward) contrata a Lew Harper (Paul Newman), un rudo investigador privado del que fue amante y al que le gusta el alcohol un poco más de la cuenta, para que investigue la desaparición de su marido tras recibir un anónimo en el que se desvela la infidelidad de éste. La apasionante historia está servida en el momento en que el dúo protagonista sigue el guión marcado por el gran escritor John Ross MacDonald, creador de Lew Harper, que además de haber escrito la gran novela Con el agua al cuello, colaboró en la susodicha versión cinematográfica dirigida por Stuart Rosemberg. También hizo lo propio MacDonald con Harper, investigador privado, otra película de una novela suya dirigida por Jack Smight y protagonizada también por un Paul Newman arrebatador.

Philip Marlowe tiene la misma profesión que los anteriores, es un hombre maduro, de treinta y ocho años, con un acendrado código de honor, educado, solitario, melancólico, escéptico, tierno, cínico y desencantado. Él, junto a Sam Spade, crea el estereotipo del detective privado para la literatura y el cine desde los años 30 hasta los 50. En la gran pantalla, Marlowe ha sido encarnado por Humphrey Bogart y Robert Mitchum. El sueño eterno, donde aparece por primera vez Philip, es la primera novela de Raymond Chandler. ‘El sueño eterno’ contó, para el cine con un guionista de lujo, William Faulkner, Premio Nobel de Literatura en 1949, que pasaba penurias económicas pese a los títulos inmortales que había dado a la imprenta. En Hollywood no le trataron muy bien, pero al menos le pagaban.

Un pequeño recuerdo para Mike Hammer, serie de televisión que hizo furor entre 1984 y 1987, escrita por Mickey Spillane, que recibió críticas aceradas por el carácter fascistoide del investigador Hammer, interpretado por un duro del cine, Stacy Keach.

La imaginación de los autores de novela negra ha dado pie, en ocasiones a personajes exóticos que realmente han formado parte de la masa social que desde el siglo XIX ha poblado los Estados Unidos de América. De ahí surge el superdetective asiático Señor Moto, creado por John P. Marquand, y el negrazo Easy Rawlings, un hombre que sobrevive en un mundo marginal tan negro como su cara y la de Walter Mosley, el genio de la novela negra que le dio vida y al que muchos consideran al mismo nivel de Hammett y Chandler.

Linsey Davis se dedica a las historias de romanos, especialmente de la época de Tito y de Vespasiano. Lo original de Davis es que en ese marco histórico arremete con historias policíacas. Su protagonista es el detective Marco Didio Falco que ataviado con túnica y coturnos desvela los misterios que se le presentan para atrapar al criminal. Su última novela es El mito de Júpiter y ya prepara la siguiente, Los acusadores.

La protagonista de las novelas de Sara Paretsky es la detective V.I. Warshawski, Katheleen Turner para el cine, una mujer inteligente y comprometida y siempre al lado del débil. Y si hablamos de mujeres tenemos que mencionar a la Señorita Marple, colega de Hércules Poirot, ambos creados por la pluma de Agatha Christie y, en otro orden de cosas, al estirado Lord Peter Wimsey, segundo hijo del duque de Denver, que descubre asesinos y criminales por amor al arte que para eso es un esnob y así lo decide Dorothy L. Sayers, la escritora inglesa que estudió Literatura medieval en Oxford y su fama quedó un tanto eclipsada por la de Doña Agatha.

¿Y qué decir del último investigador privado, de fama universal con tan sólo trece años, que ha logrado un éxito sin precedentes en tiempo récord? Nos referimos, claro está, a Harry Potter, el investigador de Hogwarts que resuelve misterios ancestrales en la escuela de magia. Harry investiga primero, deduce después y entonces… actúa. ¡Y no falla! Sus deducciones son impecables pese a enfrentarse a peligros insospechados.

NUESTRA SELECCIÓN
‘El halcón maltés’, de Dashiell Hammett
‘La piscina de los ahogados’, de Ross MacDonald
‘Adiós, muñeca’, de Raymond Chandler
‘El sueño eterno’, de Raymond Chandler
‘Betty, la negra’, de Walter Mosley
‘El mito de Júpiter’, de Lindsey Davis
‘Los nueve sastres’, de Dorothy Sayers
‘Ángel guardián’, de Sara Paretsky
‘Harry Potter y el prisionero de Azkabán’, de J.K. Rowling
‘Primeros casos de Poirot’, de Ágata Christie

…..oOo……

~ por albherto en agosto 27, 2011.

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