‘Bastardos ilustres’

Nacidos de relaciones extramatrimoniales  

Genios, ilustres y bastardos 

  • Aunque muy diferentes, Leonardo da Vinci, Erasmo de Rotterdam, Lawrence de Arabia o Sarah Bernhardt comparten tres características: su genialidad, haber pasado a la Historia y … ser bastardos, una condición que, hay quienes piensan, les espoleó para sacar lo mejor de sí mismos.
  • Nacer fuera del matrimonio fue durante siglos un estigma, una deshonra que condicionaba a la víctima de por vida. Liberarse de esa losa requería de mucha tenacidad, fuerza de voluntad y genialidad.
  • Aunque Leonardo da Vinci creció con su familia paterna, con la que tuvo buenas relaciones, lo cierto es que fue inscrito como ilegítimo, no le dieron estudios y fue desheredado.
  • A pesar de ser hija ilegítima y prostituta, la actriz Sarah Bernhardt logró que la sociedad puritana de su tiempo la idolatrase e hiciese de ella un mito.

Alejandro Dumas hijo (Agencia: EFE

Terra Noticias / Agencia EFE Jueves 18 de Agosto de 2011

Nacer fuera del matrimonio fue durante siglos un estigma, una deshonra que condicionaba a la víctima de por vida. Liberarse de esa losa requería de mucha tenacidad, fuerza de voluntad y genialidad. Rasgos que poseían a raudales el irrepetible Leonardo da Vinci, el humanista y filósofo Erasmo de Rotterdam; el arqueólogo, militar y aventurero Lawrence de Arabia; y la gran actriz Sarah Bernhardt.

Y que también atesoraban el médico y matemático renacentista Gerolamo Cardano; el gran autor italiano del Renacimiento Boccaccio; el poeta del surrealismo Guillaume Apollinaire; el escritor Alejandro Dumas hijo; el químico y compositor ruso Aleksandr Borodin y Jean D’ Alambert,  el matemático, filósofo y artífice,  junto a Diderot, de la Enciclopedia francesa.

No son los únicos nacidos de relaciones extramatrimoniales o adulteras, legitimados o no, que dejaron huella por méritos propios, pero sí son los diez personajes en cuyas vidas ha profundizado la escritora y periodista María José Casado para componer el libro ‘Bastardos ilustres’.

Estos diez personajes elegidos por la autora eran muy diferentes entre sí, tanto en carácter, orígenes y profesiones, pero todos tenían un coeficiente intelectual por encima de la media y tuvieron la fortuna de poder estudiar o, en el caso de Sarah Bernhardt, desarrollar su vocación teatral.

Otro detalle: de los diez, solo cuatro se casaron y de ellos solo uno, Dumas hijo, tuvo una vida familiar más o menos normal, lo que lleva a algunos a lanzar la hipótesis de que las circunstancias de sus nacimientos condicionó su estabilidad emocional.

Da Vinci, ilegítimo y desheredado

Aunque Leonardo da Vinci (1452-1519) creció con su familia paterna, de ilustres notarios de Florencia, con la que tuvo buenas relaciones, lo cierto es que fue inscrito como ilegítimo, no le dieron estudios y fue desheredado. Su belleza, bondad, conversación interesante y, sobre todo, sus dotes artísticas y científicas le abrieron los caminos que fue transitando a lo largo de su fructífera y solitaria vida.
Según un estudio del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, Leonardo sublimó su instinto sexual con su sed de conocimiento.

Tan brillante como Da Vinci es para la autora de “Bastardos ilustres” Erasmo de Rotterdam (1466-1536), quien siempre trató de ocultar su condición de ilegítimo e hijo de un sacerdote. Esa contradicción, según María José Casado, le llevó a profundizar en los principios de la Iglesia. Erasmo fue un revolucionario del pensamiento, cuyas ideas siguen vigentes. La Europa actual es heredera de su filosofía.

Su condición de bastardo no causó mella personal, por contra, en Gerolamo Cardamo (1501-1576), en cuya familia paterna abundaban los juristas y hombres de Iglesia, ya que su padre lo designó como sucesor y le otorgó todos los derechos y plebendas de un heredero. Sus rivales, que eran muchos, sí se cebaron con ello e impidieron a Cardamo, que llegó a ser el médico más famoso de Europa, además de matemático y escritor, ejercer su profesión en su ciudad, Milán.

Ser hijo natural tampoco fue causa de discriminación en la familia de Giovanni Boccaccio (1313-1375), quien cambió el rumbo de la literatura al sentar las bases del Renacimiento y el humanismo, junto con Petrarca y Dante. Su madre le faltó, lo que podría haberle influido en idealizar el amor y no tener éxito en este terreno.

Peor aterrizaje en el mundo tuvo Jean D’Alembert (1717-1783), abandonado en una caja de madera a las puertas de una iglesia de París, pese a ser hijo de una marquesa y de un oficial de artillería. D’Alambert apenas tuvo vida afectiva y canalizó su gran potencial intelectual en la Enciclopedia.

Apollinaire y su caótica vida

Tampoco tuvo una infancia feliz Guillaume Apollinaire (1880-1918), el “padre” de la poesía moderna. Su nombre quedó unido a la génesis de las vanguardias, como uno de sus pioneros. Fue él quien acuñó el término “surrealismo”. Tuvo muchos amigos, pero su vida sentimental, al igual que su trayectoria, fue caótica.

Plena y creativa fue, por contra, la vida profesional y personal de Aleksandr Borodin (1833-1887), químico y uno de los grandes compositores del nacionalismo ruso. Su nacimiento ilegítimo le imprimió una inseguridad que le impedía decir que no a los requerimientos de su esposa y amigos. Se cargó de responsabilidades y su corazón estalló.

A pesar de nacer fuera del matrimonio, Alejandro Dumas hijo (1824-1895) fue querido y disputado por sus padres. Triunfó, pero le faltó un hogar cálido donde crecer. Sufrió la crueldad infantil, que dejo en el autor de “La dama de las camelias” una visión negativa de la condición humana. El deseo de amor y de familia perfecta se refleja en casi todas sus obras.

A pesar de ser hija ilegítima y prostituta, Sarah Bernhardt (1844-1923) logró que la sociedad puritana de su tiempo la idolatrase e hiciese de ella un mito. Debutó como cortesana, tuvo un hijo soltera y varios amantes, pero el mundo cayó rendido a sus pies por su sublime forma de actuar y por su capacidad de crear y representar su propio personaje.

Su condición de ilegitimo, del que se avergonzaba, y su espíritu apasionado aguijoneó a Lawrence de Arabia (1888-1935), para superar la adversidad. Luchó por sus sueños con pasión. Hollywood le hizo inmortal.

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~ por albherto en agosto 29, 2011.

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