Estonia: “Somos paganos”

Entre las distintas formas del Cristianismo y el Paganismo

Estonia: el país menos religioso del mundo 

  • A pesar de que la iglesia luterana es la más importante en Estonia, sólo representa el 13% de la población
    Incluso hay cifras más reveladoras: menos de uno de cada cinco estonios aseguran que la religión juega un papel importante en sus vidas
  • Otro problema es el idioma. Muchos estonios no entendieron el lenguaje de los misioneros que vinieron a predicar. “Los luteranos hablaron en alemán”, señala Ringvee.
  •  “Los rusos ortodoxos vinieron en el siglo XIX hasta principios del XX y siempre hablaron en ruso”
  • Durante casi todo el período de los soviéticos, que terminó en 1991, se prohibió el culto público
  • Viajando a unos 300 kilómetros de Tallinn para conocer en el bosque a un grupo de amantes de la naturaleza, o adoradores de la naturaleza, como se les suele llamar. “Somos paganos”, comenta Aigar Piho
 

La ciudad de Tallin, durante un acto del aniversario de la independencia Estonia (Agencia EFE)

 
Terra Noticias  / Cortesía de BBC Mundo…. Miércoles 31 de Agosto de 2011

Cuando recientemente se le preguntó a los estonios si la religión jugaba un papel importante en sus vidas, sólo el 20% respondió afirmativamente. Un resultado que sugiere que, estadísticamente, es el país menos religioso del mundo.

Las calles barridas por el viento de Tallinn ofrecen una imagen engañosa de la religiosidad de Estonia. Torres de iglesia decoran el barrio antiguo, las campanas resuenan los domingos y en las iglesias suenan canciones mientras los visitantes entran a los templos.

Una segunda mirada más aguda revela que la mayoría de esos visitantes son turistas. Cuando un domingo asistí a la iglesia luterana más grande de la ciudad, me di cuenta que casi todos los congregantes resultaron ser de Holanda.

Sólo un grupo de personas de pie en la parte de atrás, 15 como mucho, era la suma total de los estonios.

Como el decano de la iglesia, Arho Tuhkru, lo explica, no es un problema nuevo: “La gente es creyente, pero no quieren pertenecer a la iglesia. No tenemos la tradición de la familia entera asistiendo a misa”.

Hostilidad Histórica

A pesar de que la iglesia luterana es la más importante en Estonia, sólo representa el 13% de la población, según el reverendo Tuhkru.

Incluso hay cifras más reveladoras: menos de uno de cada cinco estonios aseguran que la religión juega un papel importante en sus vidas. Es una tendencia visible en todos los estratos de la sociedad. Incluso en las escuelas la religión no aparece en el pensum de estudios.

En vez, en las clases de historia, los alumnos aprenden sobre las olas de la invasión lideradas por alemanes y daneses que trajeron el cristianismo al país. Se muestra como una fe de los colonizadores rechazada por la mayoría.

“Creo que una de las principales razones por las que hoy en día podemos hablar de Estonia como una sociedad secular es que la identidad nacional y la religiosa no se superponen”, comenta Ringo Ringvee, consejero del departamento de asuntos religiosos de Estonia.

Otro problema es el idioma. Muchos estonios no entendieron el lenguaje de los misioneros que vinieron a predicar. “Los luteranos hablaron en alemán”, señala Ringvee. “Los rusos ortodoxos vinieron en el siglo XIX hasta principios del XX y siempre hablaron en ruso”.

Con el establecimiento de la Iglesia Ortodoxa Estoniana en los años ’20 (sus líderes miraron más hacia el patriarcado en Constantinopla que hacia Moscú) los servicios religiosos empezaron a realizarse por estonios, aunque para 1940 la Unión Soviética invadía y anexaba a Estonia a su bloque.

Durante casi todo el período de los soviéticos, que terminó en 1991, se prohibió el culto público. Mientras que en otros países ex soviéticos hubo un inmediato resurgimiento de la cristiandad poco después de la independencia, el fenómeno nunca realmente sucedió en Estonia.

Adoradores de la naturaleza

Es una cadena de eventos lo que alejó a la mayoría de los estonios de Dios, pero eso no significa que no crean en nada.

Viajando a unos 300 kilómetros de Tallinn para conocer en el bosque a un grupo de amantes de la naturaleza, o adoradores de la naturaleza, como se les suele llamar. “Somos paganos“, comenta Aigar Piho, padre de ocho niños del pueblo de Rouge en el sur de Estonia.

Sentado en un tronco en el claro del bosque me explica que su dios es la naturaleza. “Debes tomarte un tiempo, sentarte y escuchar”.

Como muchos estonios, Aigar es espiritual. Define su religión como Maausk, una forma de espiritualidad de la naturaleza en la que los árboles y la tierra son objetos apreciados que tienen poderes.

Me invitan a un festival de verano con Aigar y su familia en la que bailan alrededor de una gran fogata, suben a un columpio gigante y cantan canciones.

Las niñas recogen flores y hacen coronas, las cuales, de acuerdo con creencias ancestrales, las jóvenes deben poner debajo de sus almohadas en la noche con la esperanza de que les traigan un esposo.

Tradiciones como estas están muy incrustadas en la cultura: mucho más del 50% de los estonianos aseguran creer en un espíritu o fuerza de vida, aunque poco definido.

Sin embargo, en la antigüedad se encuentra concordancia con estas creencias. “Normalmente tienen su origen en el folklore de los siglos XIX y XX”, dice Tonno Jonuks, un arqueólogo especializado en la religión prehistórica en Estonia.

“Es algo en que creyeron y practicaron. No es de tiempos medievales o antes del cristianismo”.

….oOo…..

~ por albherto en septiembre 1, 2011.

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